miércoles, 4 de mayo de 2011

La única intriga, el lobo

La película revive el famoso cuento infantil de caperucita roja pero ambientado de manera totalmente diferente. En esta versión de la historia destacan el complicado amor adolescente, el suspense y el miedo causado por el lobo. Y ¿quién mejor para hacer este tipo de películas que la directora de la saga Crepúsculo, la célebre Catherine Hardwicke?

El escenario de la historia es un pequeño pueblo perdido por las montañas e inmerso en un extenso bosque. También la banda sonora concuerda a la perfección con el ambiente del largometraje. Sin embargo, el vestuario y los peinados no se adaptan mucho con la época. Parecen sacados de un anuncio de Dolce&Gabbana.
Caperucita está representada por la guapa actriz Amanda Seyfried, a quien por cierto se ve muy poco expresiva en su actuación, que está perdidamente enamorada del guapo leñador y rebelde Peter, Shiloh Fernández, y este le corresponde con la misma intensidad. Sin embargo, hay una tercera persona: el dulce y bueno de Henry, el prometido de caperucita. Este triángulo amoroso juvenil que se desarrolla durante toda la película. Es un excesivo cotilleo al que no deberían haber dado tanta importancia, a parte de que hay algunas escenas un tanto extrañas (en las que uno pasa vergüenza ajena) que sobran debido a su “intento de eroticismo”.
En resumen, la película gira en torno al amor apasionado de estos jóvenes y al misterio del hombre-lobo. El suspense que se crea por saber quién es el lobo es lo único que te mantiene con la intriga durante toda la película, lo que la hace interesante, ya que juega a que adivines quien es el farsante. Además hay escenas en las que uno pasa verdadero miedo causado por esta bestia que nunca se sabe por donde va a aparecer.
Lo peor de esta producción, es el padre Salomón, al cual representa el magnífico actor: Gary Oldman, pero su personaje está completamente desubicado. Se supone que es un “cazador experto de hombres-lobo” y que les va a salvar del licántropo, que es uno de los habitantes del pequeño pueblo. Pero en lugar de eso, se dedica a cazar lugareños con la excusa de que son brujas o que han cometido delitos para someterles a sus torturas ultrareligiosas.

Si hay alguna conclusión sobre esto es que la película está hecha para verla cuando la echen en la tele alguna tarde aburrida de fin de semana.

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